¿Y si me olvido de ti o de mi?

Ha pasado ya algún tiempo en el que he podido disfruta se una relativa tranquilidad, sin tener noticias de nadie, ni de mi hermana, ni de mi madre, ni de ninguna otra personas de su entorno que pudiera alterar mi paz, alejada del mundo del blog, que ya falta me hacía, del Facebook, del Twitter y demás herramientas que día a día me recuerdan de donde vengo, que me susurran una y otra vez el motivo por el cual sigo con todo esto y de golpe, me encuentro aquí, extraña, confusa, absorta en mis pensamientos, y dándole más vueltas de las que seguramente sea necesario.

Y es que resulta que hoy me has llamado, una vez más para poner fin a mi calma, para remover mi interior, para aflorar ese dolor que estoy aprendiendo a silenciar, a controlar, y me he sorprendido al ver que cuando he visto la llamada, no recordaba quien eras, por unos instantes, he tenido que pararme a pensar, ¿Quien narices me ha llamado? Hasta que me he dado cuenta que habías sido tú. Sí, se que suena extraño, pero he tardado en recordar quien eras y un cúmulo de sentimientos han brotado al ver que no me acordaba de ti, al menos no de forma automática, al ver, que por una vez, no formabas parte de mis pensamientos ni de mi vida, que he conseguido dejarte al margen, al menos un poco. Tal ha sido el impacto del momento, que no se ni como me ha afectado una nueva llamada, en realidad, creo que ha sido mínimo, por la sombra que me ha producido el no recordarte de golpe.

Y es que hoy he recibido una llamada de mi madre, sí, la mujer que me dio vida y que se supone, debería de haber cuidado de mi, y sin embargo, apagó unos años de mi vida, como quien sopla las velas de una tarta, esperando que llegue el próximo año. Tengo guardado su número desde hace mucho tiempo ya, antes para hablar con ella, de vez en cuando, ahora sin embargo, para no responder a sus llamadas, desde hace muchos años. Hoy no he oído el teléfono cuando ha sonado, algo bastante habitual en mi, pero habría dado igual, de haberlo escuchado sonar no habría contestado, una vez más. Cuando he encendido el móvil la he visto reflejada, una llamada perdida, y al mirar he tenido que pensar quien era. No tengo escrito su nombre ni nada que se le parezca, sería extraño, y seguramente un problema. No quiero poner su nombre, no me gusta leerlo, ni escucharlo, me resulta molesto, a veces parezco un poco estúpida, pero hay cosas que me afectan de ese modo tan simple. Por supuesto que tampoco lo tengo registrado como madre, mamá ni nada por el estilo, entre otras cosas, porque no lo siento así, por no decir que sería muy extraño imaginar que me ocurriera algo, un accidente o algo similar,  quieran llamar a mi madre y la llaman a ella… no, no es buena idea. En fin, delirios.

En su defecto, nombré el número como NResp, un recordatorio para si llegaba el día de hoy, ese momento que no creía que fuera a llegar nunca, y mi cabeza no fuera consciente de quien me llamaba, poder leer eso, y saber así que no debo responder.

Ahora respiro y pienso, ¿No es eso precisamente lo que quería? ¿Olvidar el pasado y vivir como si aquella época nunca hubiera existido? ¿Seguir adelante sin sombras, sin ataduras, sin recuerdos? Y ahora me siento confusa, porque la situación me causa un desconcierto total, me siento tan débil, tan frágil, tan sumamente pequeña, como si perdiera parte de mi esencia, de mi misma, con este pequeño hecho, como si lo que una vez creí imposible, lo que pensé que sería liberador, ahora me apresara, me ahogara poco a poco. Siento la culpa en mis hombros, la gran culpa del olvido, de la dejadez, de la indiferencia. ¿Como saber cuando es correcto el camino que tomamos? ¿Como saber si un día me mirare al espejo y diré, ya no soy yo, no me identifico con aquella niña que tanto he arrastrado?

Y me siento culpable, porque aunque no pueda sentir afecto hacia mi madre, ni cariño, ni un ápice de apego ni simpatía, no dejo de sentir, en lo más hondo de mi ser, que de algún modo extraño, la una formamos parte de la otra, que en ella aún queda algo de mi, y en mi sigue existiendo parte de ella, y ver que por unos instantes no sabía ni quien era ella, siento que por un momento, no sabia quien era yo misma, y me ha removido la conciencia, como si le debiera algo, el recuerdo al menos, su presencia en mi mente.

Siento una gran disociación, siento que estoy alejando mi propia realidad de mí, como si no formáramos parte de una misma existencia, que me evado, que trato de ser una mera espectadora de mi propia vida, tal vez sea menos doloroso verlo desde el palco privilegiado, del que sabe el final de la historia, o tal vez se equivoca, pero no le afecta, porque solo es eso, una historia, es más sencillo.

Supongo que son situaciones inevitables, nunca me han gustado los cambios, en general, no es que hayan sido demasiado benévolos conmigo, hacen que sienta miedo a perder la estabilidad y el control, una vez más, solo espero no estar equivocándome, y que este pequeño paso, sea en la dirección correcta.

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3 comentarios en “¿Y si me olvido de ti o de mi?

  1. estoy completamente segura que vas en la dirección correcta, alguna vez tendrás remordimientos pero poco apoco irás viendo las cosas con distancia y eso te hará sentirte mejor, tu eres mucho mas que esa niña pequeña, eres mucho mas!!
    A mi me llevó 40 años pero al final se consigue, solo hay una vida no puedes permitir que nadie te la amargue, ni tus pensamientos!

    Le gusta a 1 persona

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