Un reencuentro inesperado

Cuando la vida nos pone a prueba , muchas veces no sabemos bien que camino debemos tomar, que decisión es la correcta, o si tan siquiera, hay una opción mejor para que las cosas sean mas fáciles de digerir. Una vez más las cosas se tuercen, cuando parecía que todo se había tranquilizado, que estaba aprendiendo a vivir más tranquila, a aceptar el pasado tal cual es y lograba sacar algo positivo de todo ello, y ahora, solo consigo encontrarme una vez más, perdida, sin saber que hacer, ni como.

Cuando ya no esperaba hacerlo, conseguí encontrar a Juanmi, tras veinte años separados. Pasados tantos años, muchas podrían ser sus reacciones, las situaciones, pero no me esperaba lo que me he encontrado.

Hace varios años se creó un grupo en Facebook integrado por personas que de niños vivimos en el mismo internado en el que yo viví de pequeña. En los primeros momentos, lo frecuentaba, veía fotos que subían otras personas, incluida mi hermana, que allí encontró a muchos de los amigos que ella tenía, sin embargo de los míos no había rastro alguno, supongo que fuimos los últimos pequeño que anduvimos por allí, y o acabamos adoptados o devueltos con las familias a una edad más o menos prudente, o acabaron en otros centros, pero la verdad que la gente que se movía en el grupo, eran de los grupos de chicos de 13-18 años, los que más memoria e información podían tener para encontrarse unos a otros. Con el paso del tiempo dejé de mirar ese grupo, porque solo conseguía decepcionarme al ver que de nosotros no quedaba huella, y lo olvidé. Sin embargo, últimamente estaba volviendo a pensar mucho en aquella época, en su gente, en las personas que para mi fueron importantes, y tras escribir sobre ello, recordé el grupo, y casi de forma inconsciente volví a entrar, solo por curiosidad. Ví que estaba prácticamente abandonado, que así como en un principio había mucha gente hablando, poniendo fotos… ya solo quedaba un recuerdo escrito de aquellas personas que una vez quisieron reencontrarse. Pero fue la casualidad, o el destino, no lo se, que de refilón pude ver en una foto un comentario de alguien llamado Juan Miguel, y de forma casi inconsciente, sin pensar, miré el perfil y los comentarios de este chico, pues solo recordaba a un niño con ese nombre. Pude ver su foto, con sus muletas después del accidente que tuvo, y sin dudarlo un solo instante pude saber que era él, le había encontrado.

A estas alturas ya pensaba que sería imposible, han pasado veinte años desde la última vez que nos vimos, yo salí del internado sin saber que sería de él, sin poder despedirme, y poco después nos cruzamos un día por la calle, nos miramos, no dijimos nada, y esa mirada quedo grabada en mis recuerdos como el último adiós que podría darle, como una despedida dolorosa, que aun hoy recuerdo con cariño y tristeza. Durante estos años son muchas las veces que le he buscado, sin saber siquiera por donde empezar, sin datos para ello, y sin buscarlo ya, ahí estaba, a mi alcance. Los nervios y el miedo me tenían bloqueada, quería ponerme en contacto con él, pero tenía demasiado miedo, miedo a que no quisiera remover el pasado, a que no se acordara de mi, o que no quisiera hacerlo, a que simplemente, no respondiera a mis intentos por encontrarle… sin pensarlo demasiado, le dejé un mensaje en Facebook, y en alguna red más en la que conseguí localizarle. Las horas se hacían eternas, esperando a que contestara, sin saber si la demora era voluntaria, o simple resultado de no haber leído lo escrito. Pasaron un par de días hasta que me contesto con un simple hola, después de veinte años, un hola. Desconcierto y alegría, miedo, nervios… Como si de una batidora se tratara, mi mente removía mis sentimientos, y escribí, midiendo cada una de mis palabras hasta saber que camino debía coger para poder mantener una conversación con él.

Tal vez el destino es un pequeño hijo de puta que disfruta riéndose de sus pesadas bromas, retorciendo las entrañas de quieres toma por meros bufones para su entretenimiento más sádico, causándoles un dolor tan extraño como incomprensible. Juanmi apenas me recuerda, el accidente que tuvo de pequeño le dejó lesiones cerebrales que le causan problemas de memoria. Se acuerda de mí, de jugar conmigo, de haber vivido juntos, pero no recuerda quien soy, o más bien quien era para el, quienes eramos juntos. Sin duda quiso hablar conmigo, quiere recordarme, quiere recordar su pasado, su vida, pero no es capaz, y eso me causa un profundo dolor.

Me había preparado y mentalizado para la idea de que él no quisiera remover el pasado porque le pudiera parecer doloroso, era una opción válida y comprensible, me había preparado para entender que no quisiera recordar, para no sufrir, pero verle así, sin apenas recuerdos por los que lucha, los que quiere recuperar y no puede, me ahoga.

Sin dudarlo me pasó su numero de teléfono, le llame, hablamos durante mas de 4 horas. Al principio apenas sabía quien era yo, pero a él le bastaba con saber que habíamos vivido juntos en aquella época, era una llave que le podía ayudar a recordar, y yo era perfectamente consciente que ello, pero quería hablar con él, lo necesitaba. Según pasaba la conversación el me preguntaba cosas, a las que yo trataba de contestar con la mayor precisión posible, y a las que el reaccionaba. Algunas para el era como contarle una historia nueva, que no podía identificarla como una vivencia propia, otras, sin embargo, según las escuchaba conseguía recordarlas con mayor o menor claridad.

En un momento determinado exclamo, tan eufórico que casi me asustó: “¡Hostia, tu eres la guindilla que siempre estaba saltando por las mesas, escapándose y liandola, que pasabas más tiempo castigada que jugando, ya me acuerdo de ti!” En ese momento sentí una fuertes ganas de llorar, un nudo en mi garganta me impedía hablar, pero traté de contenerme, no era el momento, ya tendría tiempo después, pues si algo he aprendido, es que no hay que dejar pasar esas oportunidades, nunca sabes cuando puede cambiar el rumbo de los acontecimientos.

Ha pasado un mes desde aquel día, hablamos de forma más o menos regular, y mantenemos contacto diario por Whatsapp, me recuerda más o menos, y eso me vale, pero no dejo de darle vueltas a que clase de relación tenemos, a fin de cuentas, el apenas sabe quien soy, y yo no se que queda de aquel niño que siempre estaba conmigo, con quien hacia planes de fuga, con quien prometimos estar siempre juntos, y hoy me encuentro desolada, buscando en mi interior la respuesta, solo el tiempo lo dirá.

Anuncios

6 comentarios en “Un reencuentro inesperado

  1. Hola Nabi,
    Los vacíos de memoria son a menudo un recurso frecuente de nuestras mentes para poder seguir adelante. Olvidamos cosas de nuestras vidas importantísimas, incluso agradables, porque el cerebro sabe que podríamos relacionarlas con otras que nos harían daño.
    Recordar, a veces, no es la mejor opción. No sé si es el caso de Juan Miguel, pero podría.
    Conozco a personas adoptadas y acogidas que han olvidado su lengua materna. Era frecuente también en, por ejemplo, en los/as judíos/as que migraban a EEUU después de haber estado en campos de concentración nazi: una vez aprendían inglés no conseguían volver a comunicarse de forma fluida en alemán.
    Te mando un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola Alicia, si, esos vacíos de memoria son muy frecuentes, la llamada memoria selectiva que desarrollamos como forma de defensa, lo de Juanmi no es eso, con 10 años sufrió un accidente bastante grave que casi le cuesta la vida, y que le produjo amnesia, y problemas posteriores para memorizar y recordar, hoy es el día que aun sigue costándole trabajo. El quiere recordar, pero le cuesta una barbaridad, espero que con el paso del tiempo y con lo que yo le puedo recordar, recupere lo que quiera el.

      Un abrazo.

      Me gusta

  2. Hola,
    Has conseguido encontrar a Juanmi y tú si te acuerdas de él y de lo que significaba para ti. El cerebro es un misterio. En casos de demencia las personas siguen queriendo a los que han querido siempre. Y su cerebro reacciona mal con los que antes lo hacía. He visto alguna peli basada en hechos reales sobre una pareja en la que uno de los dos pierde la memoria. No sé si volverá a recordar pero en cualquier caso creo que si te quiso entonces lo hará también ahora.
    Un abrazo,

    Le gusta a 1 persona

  3. hola guapa, me alegra volver a saber de ti, hace una semana mas o menos vencí mi miedo y llame a mi hijo, tuve los mismos sentimientos que has descrito aquí sobre como recibiría mi llamada, y como reaccionaria, pero al menos contesto,me dijo hola, cinco minutos de conversación, y hasta pronto.Con eso me conformo, siempre he confiado en el destino, y quiero decirte que es ese mismo el que te ha reencontrado con tu amigo porque ahora si estáis preparados para avanzar. Un enorme beso.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s