Buenos recuerdos

Hoy he pasado otra noche más en vela, como tantas que paso a cuenta del insomnio, dando vueltas en la cama tratando de poder conciliar el sueño, o al menos de que el tiempo pase algo más rápido, sin éxito, y mi cabeza ha empezado a pensar en todo esto, en el blog, en mi vida, y me he sorprendido pensando en si tan cierto es que de tantos años, no queda nada positivo, solo recuerdos de miserias y tristeza, y me he dedicado a buscar esos momentos que también existieron, aunque fueran pocos, pero que por la dureza del resto quedaron minimizados en un rinconcito de mi cabeza, camuflados. En realidad no es que haya encontrado muchos momentos dignos de recordar, pero si a personas que en algún momento de mi largo camino os cruzasteis conmigo y lograsteis que las piedras no fueran tan duras, y hoy quiero recordaros.

Quiero recordarte especialmente a ti, Juan Miguel, aún te recuerdo como mi ángel de la guarda, que siempre aparecías cuando más necesitaba a alguien a mi lado, de las que me libraste… solo tú y yo lo sabemos, aun te recuerdo aparecer mientras estaba pensativa sentada en el quicio de una ventana, o en los pasillos del salón de abajo, donde me escondía cuando no quería encontrarme con nadie. Fuiste la persona más importante con la que pude topar en aquel lugar. Recuerdo que cada fin de semana, cada festivo, cada momento de vacaciones, marchabas con tu padre y me entristecía pensar que no estabas, pero siempre volvías con un paquete de provisiones para nuestro hueco del árbol, lo que nos gustaba escalarlo y refugiarnos en sus ramas… para mi, que no estaba acostumbrada a comer chuches, no sabes lo bien que me sabían, nunca te lo agradecí. Recuerdo como hablábamos de que haríamos cuando fuéramos mayores, de que saldríamos de allí, recuerdo que me decías que estaríamos juntos siempre. Recuerdo aquella excursión en un monte, en la que caíste por un acantilado y tardaron tanto en encontrarte, pero apareciste, no se cuanto tiempo pasarte en la silla de ruedas con el fémur roto, pero volviste a andar. Después me fui, me marche sin despedirme de ti, sin decirte adiós. La verdad es que no recuerdo porque no me despedí, no se si no tuve la opción de hacerlo, o simplemente no fui capaz, pero así fue, me marché y te perdí. Pensé que no volvería a saber de ti, pero una vez nos cruzamos en la calle, nos miramos, nos reconocimos, y ninguno de los dos nos dijimos nada, por algún motivo, ambos callamos, siempre me pesará ese momento, la ultima vez que te vi. Han pasado 18 años desde la última vez que pude verte, y aun te recuerdo, muchas veces he tratado de buscarte, pero ¿como? No tengo apellidos, ni un lugar donde ubicarte, ni una fecha de nacimiento… solo tu nombre y tu recuerdo, donde quiera que estés, ojala leyeras esto, y como yo, recordarás esos momentos que vivimos juntos, entonces sabrías que soy yo, estoy segura de ello, un abrazo enorme Juanmi.

Quiero recordarte a ti, Johana, bueno, en realidad no se como escribirás tu nombre, hay tantas opciones… A ti te puedo recordar con total nitidez, pues aun conservo una foto del internado donde apareces conmigo en la capilla, en uno de los ensayos de las obras de Navidad. Tu piel oscura, tu pelo siempre enredado, mi cubana. Recuerdo como nos duchábamos siempre juntas, y me lavabas el pelo con cuidado de no mojarme los ojos, sabias que me molestaba muchísimo, siempre tan cuidadosa, siempre tan delicada, siempre tan tú. Recuerdo noches de llanto, de desconsuelo, de miedo, en las que venias a tranquilizarme, y me cantabas una canción de barras, de una estrella que pintabas plateada… que yo no entendía, pero me gustaba oírtela cantar, un día me contaste de donde venía, era una canción que hablaba de la bandera de tu país, de Cuba. Recuerdo la última vez que te vi, me dijiste que tu tía iba a ir a buscarte, que ya podía quedarse contigo, y yo me enfadé, me enfadé tanto contigo que no quise volver a hablarte, supongo que los celos pudieron conmigo, y la rabia porque me dejabas allí. Sin embargo te vi, aunque tu no lo supieras. Fue a buscarte de noche, cuando ya deberíamos estar en la cama, esa noche me escapé de la habitación, recordaras que se me daba bastante bien hacerlo, y llegué a la entrada, donde te vi marchar con ella. Tengo grabada en mi mente esa imagen, a ti tía, una mujer corpulenta, con el pelo corto, hablando con la monja, mientras tu mirabas al suelo, no se si por miedo, por cansancio… pero no estabas feliz, al menos no en ese momento. Nunca volví a saber de ti, solo espero que te haya ido bien, un beso Johana.

Quiero recordarte a ti, Natalia, y a tus hermanas, Barbara y Ana o Maria, no recuerdo exactamente como se llamaba la pequeña, discúlpame. Recuerdo como llegasteis con las cabezas rapadas, como no dejabais que nadie se acercara a vosotras, como protegías a tus hermanas de cualquiera que quisiera acercarse, no recuerdo a nadie con más valor que tú, que te enfrentabas sin pudor a los mayores, y te ganaste el respeto de todos siendo poco más mayor que yo. Recuerdo como cuando empezamos a ser amigas me contabas que tu padre no era bueno con vosotras, como con tu forma sutil de decirlo, me lo contabas todo, y yo te entendía, nunca hicieron falta muchas palabras entre nosotras. Creo que en parte me acuerdo bien de ti, porque dentro de todo lo que admiraba tu actitud con Barbara, sentía envidia, envidia de que mi hermana no fuera así de protectora conmigo. Tuvisteis suerte, pronto fuisteis adoptadas las tres juntas, espero que todo fuera bien. Un abrazo enorme chicas.

Y quiero recordarte a ti Jon-Kepa, y a tu hermano Iñigo, erais los apoyos más fuertes de mi hermano, los que jugabais con el, los que día a día, con vuestras limitaciones, hacíais que los días nos fueran tan oscuros. Aun recuerdo en lío en el que te metiste por robar las muñecas con forma de magdalena que tanto me gustaban, para dármelas a mí, lo siento, aunque creo que está compensado por el follón en el que el liante de mi hermano y tú me metisteis, cuando desordenasteis toda la salda de estudios y me culpasteis a mí, me pase toda la noche recogiendo libros, colocando mesas y sillas y limpiando todo, con la cara bien marcada. De vez en cuando aún se lo recuerdo a mi hermano, que también se acuerda de ti, y de aquella anécdota, con mucho cariño. También recuerdo a vuestro padre, que estando donde estaba en centro, perdido en el monte, venia cada vez que podía, andando, ya hiciera sol o lloviera, nunca faltó a una visita, nunca os abandonó, siempre le he admirado por ello, espero que sigáis bien los tres, un beso enorme.

Aunque recuerdo a más gente, no siento que deba nombrarla, porque no significaron nada para mi, pero de los cientos de niños que vi pasar por allí a lo largo de 5 años, a vosotros os recuerdo, porque fuisteis importantes en mi vida, porque conseguíais que el infierno no quemara tanto y que en mi rostro, de vez en cuando, asomara una tímida sonrisa, fuisteis lo más parecido que tuve a una familia, y me entristece no haber sabido nada de vosotros en todos estos años. No me pude despedir de ninguno de vosotros, de algunos por rabia, de otros, porque no sabía cuando me marcharía, pero el resultado fue el mismo, todos acabamos fuera, pero sin podernos decir adiós. Un abrazo enorme, una parte de mi os sigue echando mucho de menos.

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2 comentarios en “Buenos recuerdos

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