Luchas indiscriminadas

Me encuentro tan sorprendida, atónita diría yo, ante lo que cada vez más puedo ver en este mundo, en el que por vivencias personales, todos deberíamos ser capaces de ver el dolor ajeno de entenderlo, en el que deberíamos ser capaces de empatizar con quien se sienta frente a nosotros, de entender que todos los que nos encontramos dentro del circulo de la adopción lo estamos por motivos que en general no hemos elegido, y que por desgracia, no son benévolos para nadie, de apoyar a quien vemos que indudablemente sufre, ha sufrido y seguramente sufrirá, y sobre todo, de no juzgar al prójimo por los errores que en el pasado haya podido cometer, o por los actos que no habríamos hecho del mismo modo, y sin embargo los usamos de un modo tan destructivo, que me hace plantearme demasiadas cosas.

Miro a mi alrededor, y donde debiera ver esperanza, consuelo y aprendizaje, solo veo dolor y destrucción indiscriminada, veo adoptados luchando con adoptados por causas o razones tan absurdas, que rozan lo inverosímil, cegados por las vendas del dolor vivido, por el abandono, por el robo, por la venta, por sentirnos objetos traspasados… ¿Que más da la razón por la cual llegáramos a ser adoptados? ¿Tanto importa como para vernos casi rivales por no compartir esa raíz común, que sin embargo nos lleva a compartir sentimientos, momentos y situaciones? Y no lo pregunto de forma frívola, pues yo, como tantos, entiendo la importancia de esos motivos, pero precisamente por ello, entiendo que independientemente de ello, no debemos estar enfrentados, porque todas las razones, todas y cada una de ellas hablan de un pasado duro que siempre arrastramos y arrastraremos, y por ello deberíamos vernos y tratarnos de forma igualitaria, y sin embargo, cada vez más, veo enfrentamientos duros, que no hacen más que dañarnos a todos, y olvidarnos que el foco del problema no está en nosotros.

Veo acusaciones hacia madres biológicas, y digo madres, porque en estos casos parece que los padres no existieran más allá del momento en el que el niño se engendró, y no cargan con culpa ni responsabilidad alguna en lo que a la vida futura de sus hijos se refiere, madres que tal vez un día entregaron voluntariamente a sus hijos en adopción por los motivos que fueran, que creo que no nos deberían de importar, pues es cosa suya y solo suya, y que nunca podremos imaginar lo que eso significó para ellas, lo que les marcó la vida, lo que han podido pensar y pasar a lo largo de la vida por esa decisión, si se arrepintieron, si lo dejaron pasar… o no lo hicieron así, pues hay robos de niños, niños arrancados de los brazos de sus madres para sen entregados a otras familias y niños que fueron retirados por pura necesidad, por negligencias, por abusos, por abandono… y mil casos diferentes, en los que el resultado, inequívocamente es el mismo, un niño apartado de su madre biológica creciendo en el seno de una familia originalmente ajena a él. ¿Y quienes somos para juzgar a esa madre? ¿Quienes nos creemos para hacerlo? ¿Acaso tenemos potestad para juzgarla, acaso podemos imaginar mínimamente el dolor que ocasiona la perdida de un hijo como para tan solo pensar en esa mujer como “una mala madre que abandono a su hijo”? No, no creo que podamos ponernos en su pellejo, ni tan siquiera unos instantes, porque dudo mucho que pudiéramos soportar el calibre de ese dolor, sin embargo, nos encontramos en la comodidad de nuestra vida, criticando sus acciones, escuchando y repitiendo frases como que “Dios da hijos a quien no se lo merece”, desde un desconocimiento peligroso, acusándolas de que seguramente eran prostitutas, drogadictas… y si, efectivamente las hay, pero no todas, ni mucho menos, y si no fuera por ese rechazo indiscriminado que sufren, si no fuera por esos juicios baratos hacia su persona antes siquiera de conocer un ápice de su historia, podríamos tener el gran privilegio de escuchar sus voces, de conocer sus historias, sus motivos, de entender que les empujó a actuar del modo que lo hicieron, pero sobre todo, aprenderíamos a no juzgarlas de forma gratuita y que eso no sea transmitido a sus hijos, para que quienes quieran emprender el viaje a sus orígenes, puedan hacerlo desde el respeto a la mujer que una vez les dio la vida, a su madre.

Y hablo de las biológicas, pero las familias adoptivas tampoco quedan al margen de críticas duras y de ser señaladas desde todos los ángulos posibles. Acusadas de apropiarse de niños, cuando en la mayor parte de las ocasiones, no son mas que parejas que por un motivo u otro no han podido tener descendencia de forma biológica y han optado por el camino de la adopción. No voy a entrar en derechos, porque ser padres no es un derecho, o al menos yo lo veo de ese modo, pero no entiendo como se puede acusar a quien solo ha seguido otro camino para hacer las cosas. Tendemos a verles como la parte privilegiada de la adopción sin mirar más allá, pues para muchos, a fin de cuentas, son los beneficiarios directos o indirectos de las desgracias de otras familias, que con cada retirada, robo, abandono… de un menor, son ellos, la familia adoptiva quien recibe a su nuevo miembro, mientras que son las familias biológicas y los niños los que sufren para llenar el libro de familia de gente con mas suerte. ¿En serio? ¿De verdad somos tan ciegos para creernos eso? ¿De verdad somos tan cínicos como para entender esa situación como tal? Parece mentira que no seamos capaces de ver que detrás de cada adopción, de cada expediente, las familias adoptivas también han tenido que sufrir, y no poco precisamente. Olvidamos que detrás de esa pareja que solicita la idoneidad, hay un matrimonio con un historial largo, con un camino duro que han tenido que recorrer hasta llegar a ese punto de inflexión en el que toman la decisión de adoptar, y sinceramente, no creo que sea una decisión fácil de tomar. Quienes no nos hemos encontrado en su situación, no podemos saber lo que implica el haber sufrido abortos, no sabemos lo que es tener que estar de médicos para saber lo que ocurre con nuestros cuerpos para no poder concebir, las esperas y desesperas que conlleva ese transito de médicos hasta que por boca de uno llegan las temidas palabras de que no podrán tener hijos, de sentimientos de culpabilidad por no poder, incluso el miedo al rechazo por parte de la propia pareja. Tiempo de tormenta que no acaba pronto, y la decisión de criar como propio al hijo de otra mujer. ¿Acaso eso es sencillo? ¿Acaso pensamos que esos padres no se han planteado si podrán criar o no a otro niño como si fuera suyo, si podrán quererlo del mismo modo que hubieran querido a un hijo nacido de ellos? Y con todo eso, y con la culpa, y con el dolor, y con el miedo y con la desesperación, apelan a lo que les queda, a la ultima baza a la que pueden recurrir para ser ni más ni menos que unos padres, a la adopción. Y llega el lió interminable de tramites, de cursos para la idoneidad, de nervios para las respuestas, y la espera, la espera sin fin, y tras varios años de intentos, de médicos y de espera a asignación, pues muchas veces superan los diez años, cuando por fin adoptan a un niño, vamos a tocarles los cojones catalogándolos de apropiadores de niños, negándoles la maternidad y paternidad de sus hijos por el mero hecho de que la filiación no haya sido por linea biológica, porque no olvidemos, que si hay alguna irregularidad en las adopciones, no son los padres los que se han presentado en casa de una señora y le han arrebatado a un niño, pues son las instituciones quienes han tomado la decisión de que un niño sea o no adoptable.  (Obviamente no estoy hablando de la compra de niños robados, pues en esos casos, a mi parecer no estaríamos hablando de adopción, si no de trafico de personas, ni más ni menos, de compraventa de seres humanos).

Con todo esto pienso, ¿en que nos estamos convirtiendo? ¿en simples seres carroñeros que se nutren del dolor de los demás? Si en vez de ver todo lo que nos rodea, si en vez de entender que este camino no es fácil para ninguna de las partes, nos dedicamos a lanzarnos piedras entre nosotros, a culparnos mutuamente de las desgracias propias y ajenas, no vamos a ningún lado, más que a generar un odio y dolor que no creo que sea justo ni beneficioso para nadie, pues ya llevamos suficiente carga detrás como para que entre los que se supone que deberíamos entendernos nos arrojemos mas mierda. Llamo a la coherencia y a la solidaridad, para evitar más enfrentamientos irracionales entre quienes deberíamos estar unidos.

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15 comentarios en “Luchas indiscriminadas

  1. Muchas gracias por plasmar tan bien esta mirada
    Si veo el dolor del otro, le puedo acompañar, podemos caminar juntos
    Si no quiero verlo, no tengo más remedio que juzgar, y ahí no hay encuentro posible.
    Un abrazo

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  2. Muchas gracias por tus justas palabras, formó parte del mundo adoptivo, como madre adoptante.
    Desde siempre he pensado que si en el mundo hubiera justicia social no existiría la adopción, aunque por desgracia siempre habrá algún niño que se quede sin padres, por la causa que sea y necesite una familia.
    La verdad más grande a mi modo de ver, es que ser padres no es un derecho,este último es el de cualquier menor a tener una familia.
    Y aunque yo ya partía de una postura muy consciente y nada convencional en mi proceso adoptivo…de hecho algunas preguntas etc. Durante el proceso me dejaban atónita, por muy “lógicas” automáticamente hablando que fueran…
    Una de ellas fue que estaríamos dispuestos a aceptar de un hijo, en cuanto a cualquier defecto, discapacidad..etc. etc..
    Todavía me duele esa pregunta, yo le dije a la psicóloga, disculpa, tu me ves a mi perfecta??
    No somos héroes ni por asomo, queríamos ser padres y está fue una opción, legal y válida, y te informas en la medida que se puede en ese momento, de la transparencia del proceso.
    Tampoco somos secuestradores etc..He leído cosas y me han dicho otras, que no son justas, ni reales.
    Hay mucha gente que prefiere ignorar, por ambos lados me temo..
    Por cierto, de donde y por qué nace ese rasero esa sesgada forma de hacer grupos y etiquetas???
    Como bien dices habria que ser constructivos, porque además en grupos en los que hay adoptados adultos la gente que realmente necesitaría conectar con esa realidad de sus hijos, no están..
    Y los que estamos, llega un momento que piensas, soy masoquista???
    Por otra parte cada persona es un mundo, y cada adoptado también, y un grupo mixto de adopción no debe ser para hacer terapias personales, sobre todo si se entiende el grupo como cubo de basura, hay que sanarse uno mismo, y a partir de ahí lo que queramos y podamos poner en común.
    Muy acertadas tus palabras, un abrazo.

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  3. Te felicito por tu gran lucidez mental, y te felicito como persona, independientemente de cual fuera tu pasado. yo creo que llega un momento en la vida que hay que hacerse cargo de nuestras vidas y creo que tu lo haces muy bien. FELICIDADES!!!

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  4. Es un placer leerte, das sentido y equilibrio a quienes navegamos entre el desconcierto, criticas, buenos deseos,empatia y miles de sensaciones mas que percibimos en esos grupos en los que participamos, a veces ni siquiera escribimos,solo leemos y nos quedamos con lo que nos aportan en ese momento, asi que gracias por entendernos.

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  5. Me ha encantado todo lo que has escrito, solo he echado en falta que nombrarás a esas familias que pueden tener hijos biológicos y deciden optar por la adopción. A estos también nos critican y cuestionan.

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    1. Perdona si te has sentido excluida, aún no habiéndolo nombrado, la publicación va por y para todos los integrantes, independientemente de la causa que los haya conducido a la adopción.

      De nuevo, disculpas.

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      1. Agradezco tus disculpas ( que no hacía falta), pero no podía pasar la oportunidad de nombrar a este pequeño colectivo. Y te felicito por lo bien que escribes y lo bien que me hacen tus palabras. Felicidades por tu blog, un saludo.

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  6. Me sumo a las felicitaciones. Me siento identificada en muchas de las cosas que has contado como madre adoptiva. Mucho del camino recorrido es así. Coincido contigo también en que no somos poseedores de nada ni de nadie. Y que obviamente creemos que había padre-madre que por circunstancias que jamás cuestiono no pudieron criar a su hijo biológico. Básicamente se trata de respeto y empatía. Y no es fácil tarea. Y de madurar o asumir la vida que a cada uno nos toca vivir. Lo digo porque hay personas muy críticas que se dedican a insultar gratuitamente. Desde el momento en que se pierde el respeto y se insulta o se coloca uno en una postura poco dialogante pierde toda oportunidad.

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