En la salud, aunque no sea buena

Quiero hablar de algo que muchas veces damos por sentado, y que a veces se complica sin aviso previo, complicando las cosas de una forma drástica, la salud. Cuando se hace una solicitud de adopción, la tendencia es a pedir un “niño sano”, de esos que no están catalogados como “niños con necesidades especiales”, ¿pero que garantiza eso? Nada, absolutamente nada. Bueno, algo sí, que muchas cosas se ocultaran a los padres adoptivos, para que todo sea haga de forma más rápida, que no eficiente, y así, no pare la maquinaria que hay detrás del sistema de adopciones, porque total, ya lidiarán con las complicaciones posteriores los padres, cuando se las encuentren. Mi situación no era diferente a cualquier otra.

Yo era una niña más de las que se crían en un internado, esperando un cambio de suerte, de destino, un cambio de vida. Mi cuerpo y mi mente ya estaban muy dañados desde hacía mucho tiempo, por el paso de los años allí encerrada como si de una cárcel se tratara, por los golpes recibidos a manos de niños y adultos a lo largo de mi corta vida, por la malnutrición sufrida tanto con mi madre biológica como en el propio centro, donde únicamente nos alimentaban con purés, por la ausencia de afecto o cariño, por la ansiedad del desapego. Sin embargo, yo tenía la etiqueta de niña sana, sin necesidades especiales, sin enfermedades, sin problemáticas añadidas. Con casi 9 años llegué a mi casa, con el cuerpo de una niña de 5 o 6, pequeñita, muy delgada, muy poquita cosa. A mis padres les dijeron que lo único que me pasaba es que era muy muy mala comedora, y que por eso no cogía peso, sin embargo, poco tardaron en poder darse cuenta de que algo en esa historia no encajaba, porque devoraba la comida de un modo casi preocupante según la tenía a mi alcance.

En tan sólo 1 año, alcancé la altura y peso que me correspondían, tan sólo 1 año de cuidado y buena alimentación fue suficiente para dejar claro que el problema no estaba en mi, y ayudó a mi cuerpo a recomponer lo que era posible, aunque los daños han sido permanentes. Aún sufro grandes dolores en mis pies por la deformación que me ocasionó el calzar zapatos pequeños e inadecuados durante años, aún sufro problemas orgánicos por el anormal desarrollo de mi cuerpo, ya que mis órganos se desarrollaron en muy poco tiempo lo que no pudieron durante años, dejándolos afectados de diferentes maneras.

Con el paso de los años mi salud se fue estabilizando, pero los dolores me han ido acompañando toda la vida. Al principio tanto la que entonces era mi pediatra como mis padres, lo asociaban con el rápido crecimiento que estaba experimentando, pues en el primer año crecí más de 35 centímetros y engordé unos 12 kilos, luego era por la adolescencia, las hormonas… La cuestión es que con el tiempo, los dolores se mantenían, y de forma frecuente me hacia lesiones en zonas articulares, sin explicación lógica.

Fue con 19 años cuando dio la cara por primera vez, un brote fuerte que me mantuvo en cama durante casi 2 semanas, agotada y extremadamente dolorida, y con una gran impotencia por no saber lo que estaba ocurriendo, pero no fue hasta los 24 que mi reumatóloga dio con la respuesta, me diagnosticaron Sindrome de Ehlers-Danlos (dejo un enlace para quien quiera saber de que se trata, que es largo de explicar). En un principio no tenía más idea que lo que me habían comentado, pero a medida que busqué algo de información, me desesperé, solo pensaba en que mi calidad de vida estaría limitada de por vida, que nunca tendría una vida normal, y mi reacción fue hacer de mi madre la culpable de mis males, porque a fin de cuentas, es una enfermedad hereditaria, y como bien se había dedicado a joderme la vida desde que tengo uso de razón, esta ocasión no iba a ser menos. Pasé tiempo llorando, y odiando a mi madre, porque de algún modo, no me quedaba nada de ella, tan solo sus genes, y en ese preciso instante me sentía condenada por ellos.

Con el paso de los años he aprendido a vivir con ello, tratando de no darle muchas vueltas, pero por otra serie de síntomas, he sido diagnosticada también de Fibromialgia. Esta última no han sabido decirme si es heredada o no, pero si que es probable que me haya afectado tan pronto por las condiciones en las que tengo el cuerpo.

Hoy es el día que veo las cosas de un modo diferente, independientemente de la procedencia de cualquiera de las condiciones que me persiguen, estoy aprendiendo a vivir con ellas, y no contra ellas, pero eso no quita para que muchas veces me ponga a darle vueltas, y piense que es una pena que lo único que me queda de mi familia biológica (a excepción de mi hermano), sea una mala salud que me impide hacer una vida como la que quisiera. También me lleva a darme cuanta, de que no hay mucho control sobre la salud de los menores que están tutelados, porque aunque estas dos enfermedades hayan aparecido en mi vida bastante más adelante, y nadie pudiera preveer que fueran a aparecer, me entregaron bajo la ya nombrada etiqueta de niña sana, cuando tenía una desnutrición severa, problemas de crecimiento provocados por una mala alimentación durante toda mi vida, articulaciones y huesos dañados y algunos deformados, órganos en mal funcionamiento y trastornos psicológicos y psiquiátricos de diferente categoría y gravedad, a los que nadie dio importancia entonces, y que de un modo u otro, he ido arrastrando parte de mi vida.

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7 comentarios en “En la salud, aunque no sea buena

      1. Mulyo Nabí…no te conozco personalmente …solo de leerte en algún grupo…mi nombre es Toñi Canto y también soy adoptada y socia de la Voz de los Adoptados….
        Si necesitas hablar… Desahogarte o lo que sea…cuenta conmigo…

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  1. Conozco ese ir y venir de especialista a especialista, ese ser un niño sano y aún así… algo no funciona, se descompensa un órgano, luego sin más se recupera… ¡vete a saber por qué¡… buscar en la genética respuestas imposibles, porque nada sabemos… somatizar la emoción, cualquier emoción las buenas y las malas y las normales para otro niño… Escucho tus palabras desde el otro lado, hasta ahora solo lo he visto desde mi lado de madre.

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  2. Me gusta tu blog. Me gusta mucho. Creo que todos los padres que tienen problemas con sus hijos deberían leerlo. Te lo agradezco mucho. Nos entregas la perspectiva que no tenemos. Yo tengo un hijo que parí, el ya es mayor de edad. Nos quedamos juntos todo el tiempo, pero sus primeros años los tuvo más cerca de mi madre, yo debía trabajar y estudiar, además fui madre muy joven (con escasos 16) Mi hijo siempre me tuvo, pero hubo un tiempo en que yo debía viajar todos los fines de semana para verlo y me desesperaba cuando no pude hacerlo en dos oportunidades. Me costó recuperarlo, hice lo posible y lo imposible, no sentía que tuviéramos un hilo afectivo grande, sentía que extrañaba a mi madre y el bosque (me llevé conmigo a mi hijo) y sentía que él haría todo por agradarme para que yo no lo dejara y ese presentimiento me dolía, no escribía en la escuela, se sentía muy solo y dejaba de hablarme, no contestaba a mis preguntas. Pedí muchos consejos, lo llevé a neurólogo (en la escuela me dijeron que posiblemente tenía algún daño) nada, el niño no tenía problemas neurológicos. Desde la escuela me enviaron a sicólogo donde me recomendaron una serie de cosas que ya existían en la casa y se me indicó como criar a mi hijo… con horarios ordenados, con salir de paseo (todas cosas que hacíamos, de hecho cada sábado y domingo) me dijeron que no lo dejara frente a un ordenador y un televisor que no teníamos en casa… yo aunque joven… no me compre nada de eso, en casa no faltaba comida, ropa o música, pero sí las otras cosas que yo no podía permitirme. Aún recuerdo cuando por fin… pude comprarme una lavadora. Así que nada de eso era lo que mi hijo necesitaba, yo oculté esa información y acepté las indicaciones, porque nosotros vivíamos bien (en un buen barrio para darle seguridad a él y no pasábamos ni hambre ni frío) tuve miedo de decir, no puede ser mi hijo no está en teléfono, computador, ni televisor, porque no tengo nada de eso. No quería que quebraran nuestra familia pensando en una pobreza que yo no veía. Pensé que mi hijo estaba deprimido, que necesitaba confiar mas en mí, que la distancia había hecho un daño enorme y que tenía demasiadas preocupaciones para su edad. Cambié… instalé la abrazoterapia en casa… puse una regla y le dije a mi hijo que todos necesitábamos mínimo un abrazo diario para vivir (ha sido una de mis más brillantes ideas) me puse muy firme y me esforcé muchísimo, a un punto en que pensé que no podría más. Solos, en una ciudad sin familia, sin apoyo económico más que el mío, fue realmente difícil, pero posible, luego pedí permisos para ir con mi hijo al trabajo los sábados y me aceptaron, tomé otro trabajo de fotógrafa y así paseábamos y trabajaba y fue también una excelente idea, así teníamos actividades de fin de semana remuneradas y nuestra situación económica comenzó a cambiar al tiempo que la confianza crecía y disfruté mucho, muchísimo al hijo que la vida me había devuelto. Además siempre que era posible él iba a visitar a la abuelita. En realidad tenemos al día de hoy una relación bastante buena, una confianza grande y abrió su corazón, pero fue un proceso. Ahora estoy felizmente casada, la vida nos regaló a mi hijo y a mí, a mi marido. Llegó cuando mi chico tenía diez años y ha sido un complemento, se quisieron desde el primer día, aunque el primer año fue difícil y también el cuarto año juntos. La edad? Conflictos de autoridad? Todas cosas normales que te suceden con tus hijos paridos o los hijos que la vida te da en el camino. Con mi marido queremos adoptar. Nos mudamos de país y aquí somos los tres extranjeros… y que pasa con las adopciones internacionales? Que son crueles… He pensado mucho… y la experiencia de vida que tengo con mi hijo y su proceso de adaptación (mas de un año al idioma y al sistema de educación) a una cultura distinta, me lleva a pensar en que las organizaciones no velan por el bien de un menor. Nadie se pone en los zapatos de un crío que se va a una familia que habla otro idioma y que vive en un país donde se habla además un segundo idioma (como sería en el caso nuestro) y que debe adaptarse a un sistema de educación que no conoce. Familia nueva, reglas nuevas, cultura nueva, nuevo idioma, nuevos códigos, gente que se ve diferente. Estoy desesperada y eso es lo que expliqué cuando me dijeron que por ser extranjeros (tratando de adoptar desde el exterior un niño o niña en mi país de origen, para aminorar el trauma de idioma materno) Hemos pedido que por favor nos asignen un niño de hasta tres años, para que no tenga que ir de inmediato a la escuela, nos han dicho que mayor de seis.. dije que no. Me sentí muy mal, pero es que no sé si sería mayor el daño que el beneficio para un niño ya en edad escolar… te imaginas el odio que me tendría? como será crecer así? Creo que me extendí demasiado, disculpa. Busqué una opinión desde la otra vereda y me gustó encontrarte. Gracias.

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    1. Increible tu historia de vida y superación, mi enhorabuena más sincera. Agradezco tus palabras y las leo con gusto, las situaciones difíciles supongo que nos hacen más fuertes. No se en que situación te deja el adoptar desde el extranjero, sólo espero que salga bien, un saludo.

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