Como el escribir me está haciendo evolucionar.

¡Buenos días de nuevo! Tras un descanso vuelvo a la carga de nuevo, y esta vez con las pilas cargadas, así que empezaré por decir: FELIZ AÑO NUEVO.

He aprovechado estos días de vacaciones para descansar física y psicológicamente, para desconectar un poco del tema de la adopción, de mi historia y del cúmulo de emociones con el que estoy cargando en esta etapa, porque al final, aunque sea necesario para mí hablar de ello, y alivie en parte la carga que llevo, darle tantas vueltas y estar pendiente de ello de forma constante hace que inevitablemente, piense más de lo habitual en mi vida, recuerde más a menudo las cosas, y se hace duro de llevar, así que a veces estos descansos son muy necesarios para poder retomar energías y seguir adelante con fuerza. Mirando esa perspectiva he tenido que poner en una balanza los beneficios y los perjuicios que me está aportando y valorar.

Durante estas fiestas he podido evadirme un poco y pensar con calma en la evolución que estoy teniendo yo a nivel personal desde que comencé esta andadura, en los motivos reales y originales por los que empece a escribir aquí y de este modo, y como con el paso de los días, de las semanas, todo se ha ido transformando de este modo.

Empecé tras muchos años callada, al no poder aguantar más el desequilibrio mental que me ocasionaban las llamadas de mi madre y de mi hermana, de las que, aunque intuyo sus motivos para seguir haciéndolo, no llego a comprender el porque de tanta insistencia en ponerse en contacto conmigo, aún sabiendo que no tengo interés ni ganas en hablar con ellas. Reconozco que comencé de un modo totalmente egoísta, con la única intención de desahogarme yo, de utilizar esta herramienta, como la veía entonces, para soltar mi mierda y que otros se la tragaran (perdón por la expresión, pero no encuentro un modo más claro de expresarlo). En ese momento no pensé en mucho más, si es cierto que pensé en que tal vez algún padre o madre adoptivo lo podría leer, y hasta podría beneficiarse de la lectura, pero no es algo que meditara demasiado en ese momento. Simplemente lo hice porque en ese preciso instante necesitaba hacerlo.

No pasó mucho tiempo hasta que apareció gente interesada en el tema, en mi historia, gente que preguntaba, que pedía consejo, o simplemente que me daba una palabra de aliento, de consuelo, y yo lo agradecía hasta el mayor límite posible, por primera vez en mi vida me sentía libre y a gusto de poder hablar sobre mi adopción y mis miserias, sin temor a ser juzgada, sabiendo que habría alguien que me leería, que no me tacharía de exagerada, que comprendería parte de lo que nadie había podido entender hasta entonces.

Al principio me costó gestionarlo, no estoy acostumbrada a ser alguien a quien la gente pregunta, siempre me he mantenido al margen de temas polémicos y tratando de no destacar, y en poco tiempo me vi inmersa en algo que me quedó grande. Poco a poco me vi metida en diferentes grupos de Facebook, enlazada en otras webs, consultada… Y abrumada por el éxtasis inicial, escribí rápido, contesté a muchas consultas, me metí hasta el fondo de la boca del lobo y me agoté pronto. Tomé un corto descanso, y continué, pero poco a poco la cosa cambió, fui guerrera, comencé fuerte al verme apoyada, pero no estaba preparada para las críticas. Como cualquier otra persona que escribe algo, he tenido que aprender que a todo el mundo no le vas a gustar, y en este caso no me refiero a la forma de escribir, ni a la historia que cuento o el modo en el que lo hago. He tenido que aprender también a lidiar con quienes creen que mi historia es ficticia, con quien por mi espalda me a acusado de ser alguien que esta entramando una historia para hacer un guión, un libro y varias cosas más, y eso es algo que me ha costado mucho asumir, porque duele, porque no deja de ser otro modo más de negar y de desvalorizar algo que para mí es tan importante, ya que es mi propia vida.

¿Y donde me encuentro ahora? ¿Porque sigo escribiendo si ya estoy mejor? Con el tiempo las cosas están cambiando de un modo tan drástico y repentino, que parece mentira.

Yo me encuentro mucho mejor, estoy más serena que nunca, escribir me ayuda y el hablar con otros adoptados hace que no me sienta sola, que vea más historias parecidas y diferentes a la mía, que tenga alguien a quien recurrir si en algún momento siento que decaigo, porque se que hay quien me sabrá escuchar, que me sabrá apoyar, porque por desgracias, ha recorrido los mismos caminos que yo.

He podido escuchar a familias biológicas, algo que temía hacer, por no saber cual sería mi reacción frente a ellos. Inevitablemente es la parte que más me cuesta afrontar, a la que no me quería tener que enfrentar, por la tendencia que tengo a culpabilizar al lado biológico de todas las desgracias de la vida, sin embargo, me he sorprendido escuchando y entendiendo que siempre las cosas no son blancas o negras, y que no todos los padres biológicos destrozan las vidas de sus hijos, incluso he tenido la suerte de topar con una madre que me ha enseñado más de lo que ella misma cree, porque mientras que yo por mi propia historia siempre he tenido tendencia a pensar que si un niño es dado en adopción es “por algo”, en sus palabras he podido entender que ese algo no siempre esta ligado a la familia y si a la negligencia institucional. Gracias, es la única palabra que puedo dedicarte Esperanza.

Hablar con padres adoptivos o en proceso de adopción ha sido también para mi un gran descubrimiento. Hasta hace poco ni se me ocurría plantearme como viven la adopción los padres, entendía que para ellos la etapa dolorosa está sobre todo en el duelo por infertilidad (los que están en ese supuesto, claro está), la angustia, los papeleos y la espera, pero que llegaba el día, y que la alegría que suponía la asignación y la adopción plena solucionaba todo, pero ya, solo veía que erais padres que habíais llegado a serlo por adopción. Es ahora, que caminando de vuestra mano veo que eso no es más que el polvo del camino, y que vuestra postura es para mí tan compleja como para vosotros la mía. Jamas habría pensado en los miedos e inquietudes con los que me he encontrado, dudas que para mi siempre han sido obvias… ingenua de mí.

Sigo escribiendo porque me he dado cuenta que saber que hay familias adoptivas, hijos adoptivos, incluso algún biológico que les está sirviendo de algo, por poco que sea, me llena más de lo que podría pensar, ni tan solo podría sospechar lo gratificante que está siendo para mí, independientemente de que escribir sobre mi vida me ayude a exteriorizarlo, a compartirlo, o que me sirva de desahogo. Esto no me cura las heridas que con el tiempo y las terapias no haya curado ya, con los años ya están cicatrizadas de mejor o peor modo y eso estoy entendiendo que no se puede cambiar, que por contar lo que pasé, esto no va a desaparecer, y fui ingenua al pensar que eso podría suceder de algún modo, que escribiría, y el viento se llevaría el pasado consigo, sin embargo me he encontrado con una realidad muy diferente, que me reconforta y me da fuerzas. No necesito que desaparezca el dolor, porque ya no duele, no necesito dejar de recordar, porque son esos recuerdos los que me están dando una herramienta con la que poder aportar mi pequeño granito de arena para tratar de colaborar en lo que puedo.

Con esto quiero decir a quienes me habéis abierto los ojos, gracias.

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4 comentarios en “Como el escribir me está haciendo evolucionar.

  1. Me ha encantado volver a leerte.
    No sé qué edad tienes ahora mismo, pero creo que mi hija, que pronto tendrá 20 años, se va a sentir muy identificada al leer tus palabras, ya que ella misma hace tiempo empezó un blog como terapia personal, más allá de las que ya la acompañan de la mano de profesionales.
    Ella cree que escribir es una herramienta muy valiosa, así como lo es su expresión plástica -estudia Bellas Artes y pinta increíblemente bien-, pues se necesita encontrar mecanismos que la salven de tanto dolor que lleva dentro y que la ha acompañado muchos años. Está en pleno proceso.
    Su objetivo de futuro está en poder ayudar a otros adolescentes, así como a niños y padres de hijos adoptivos, a transitar sus vidas sintiéndose comprendidos y nó juzgados, como ha sido su caso, esperando que sus propias emociones, experiencias, etc les sirvan a otras personas, pudiendo evitar situaciones que ella vivió, o tengan herramientas para poder enfrentarse mejor a algunas situaciones.

    Espero que ella misma te exprese su opinión cuando te lea y pueda contactar contigo.

    Muchas gracias por desnudar un poco tu alma, sin más propósito -estoy convencida- que el de poder sernos útil a otras personas.

    Un abrazo.

    Asun

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    1. Muchisimas gracias por tus palabras, es un placer saberlo, estaria encantada de poder hablar con ella, si ella así lo quiere.

      Es muy noble su objetivo, espero pueda cumplirlo, pues seguramente muchos niños que lo necesitan podrán beneficiarse de su trabajo.

      Un abrazo muy grande.

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  2. Nunca nadie me ha dado las gracias por algo que ha sidohacer lo mismo que haces tu, soltar mi dolor, o quizas justificarme ante mi misma y no querer olvidar,buscar mi propio perdón,no se, peroloque si se es que me has hecho darme cuenta de que debo seguir compartiendo porque solo con tus GRACIAS has puesto una tirita a una herida sangrante que me hacen plantearme por que?

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