Llamadas que no cesan

Hoy no tenía pensado escribir ni publicar nada, la verdad que no me encuentro con demasiados ánimos, pero visto lo que está pasando estos días con las llamaditas, quiero explicar como ha pasado todo esto, y porque estoy entre cabreada y asustada.

Ya he comentado varias veces, que unos años después de la adopción recuperé el contacto con mi hermana y a través de ella volví a tener contacto con mi madre biológica. ese encuentro no fue idílico ni por asomo, solo vi mentiras e intentos de manipulación que decidí no aceptar. Tras eso, mantuve una relación telefónica con ambas.

Por un lado hablaba con mi madre biológica de cuando en cuando, pero llegó un punto que no era sostenible. Es una persona muy inestable y en las conversaciones solo había mentiras y justificaciones que yo sabia que eran completamente falsas, por no decir, que cada vez que hablaba con ella pasaba varios días mal por todos los recuerdos que se amontonaban en mi mente. Llegó un momento que empezó a mostrar las cartas, a hablarme de lo bonito que sería estar juntos los cuatro, mis dos hermanos, ella y yo, como una familia, a decirme cosas como que había organizado una habitación para nosotros en su casa… Cuando le aclaré que eso no ocurriría, empezaron las llamadas de atención, llamadas y mensajes diciendo que iba a hacer una locura y cosas por el estilo. En ese momento lo entendí, entendí ese chantaje emocional que trataba de hacerme, y rompí la relación.

Por otro lado, el tema de mi hermana es más complejo, desde siempre ha tenido épocas de muchas llamadas y épocas en las que desaparecía, para luego volver a lo grande. Durante esos años, hablaba con ella de forma más o menos habitual, siempre me llamaba al móvil preguntándome si estaban mis padres cerca, desde diferentes números, nunca desde su móvil ni desde su casa. Las llamadas podían ser desde una euforia preocupante, a una depresión casi mística, era muy extraño. También manteníamos relación a través de redes sociales, especialmente Facebook, desde las 5 o 6 cuentas que tiene. Entre las conversaciones que tengo guardadas, las hay en las que acusa a familiares directos de mi madre de abusos sexuales, y en las que pone a personas que nos han dañado muchísimo, casi a la altura de santos, contradiciéndose a ella misma en función del estado de animo de el día en cuestión. Tras varias idas y venidas, creí conveniente alejarme de ella, y pasamos mucho tiempo sin hablar.

Pasó el tiempo, y volví a saber de ella cuando yo estaba embarazada por primera vez. Estaba embarazada de casi 8 meses, cuando me mando un mensaje por Facebook, muy indignada por no haberle dicho nada de mi embarazo, a raíz de ese mensaje, y tras ver que no seguía el juego que ella buscaba, empezó con amenazas, la verdad que muy peliculeras. Empezó a decirme que iba a quitarme a mi bebe cuando naciera, que mandaría a los servicios sociales, para que yo pagara el daño que la estaba haciendo, que ella tenía mucha influencia y mucho poder por estar afiliada a un partido político y que conocía a mucha gente. Al no contestar a estas amenazar, empezó a llamarme bastarda y a decir que no era digna ni de llevar mi nombre, porque ella se lo había puesto a su hermana, y yo ya no lo era.

Como es lógico, acudí a poner una denuncia, explicando todo lo ocurrido y mostrando los mensajes, pero me recomendaron no hacerlo. Me explicaron que parecía las palabras de una persona muy inestable, y que con la denuncia lo único que iba a conseguir era cabrearla más, a parte de facilitarle más datos de forma secundaria. Lo que si me dijeron es que no entrara en su juego, que contestar o hablar con ella podría perjudicarme en un futuro si la situación se complicaba más, dándole argumentos de que yo también querría seguir en contacto con ella.

En los siguientes años me han seguido llamando. Mi madre es bastante fácil, siempre me llama desde su móvil directamente al mio, por lo que tengo el numero localizado y rechazo la llamada según entra, y dentro de lo que cabe no insiste en exceso, y la verdad tampoco veo una amenaza en ella.

En el caso de mi hermana me preocupa más, tras nacer mi hija recibí varias llamadas de ella a las que por descontado no respondí, varias personas de su entorno trataron de ponerse en contacto conmigo de uno u otro modo, pero lo dejé pasar. Lo malo, y lo que me preocupa llegó hace unos meses, cuando me mude a otra provincia. Por obligación cambié el numero de teléfono de mi casa, por el cambio en el prefijo, por lo que pasé a tener un numero nuevo, pasamos un par de meses de mucha tranquilidad, porque se acabaron las llamadas. Un día un teléfono con prefijo de la zona de donde vengo, donde sigue viviendo mi familia, llamo a mi casa, y escuche su voz. Lo ultimo que pensé es que fuera ella, a fin de cuentas era un numero nuevo que era imposible que tuviera. Pues efectivamente era ella, y además desde mi propia provincia. Poco después me hizo otra llamada similar desde la provincia en la que vivo actualmente, seguí sin atender a sus llamadas.

Durante estos meses he recibido varias llamadas esporádicas a ambos teléfonos de ambas, sin darle mayor importancia, revolviéndome como es costumbre pero nada más. Hasta hace un par de días, cuando me volvió a llamar mi madre, pero más me alteró cuando me mando un mensaje (uno de los muy muy pocos que me ha mandado nunca) para recordarme tal día es el cumpleaños de tu hija, felicitarla de mi parte, un beso”. Me quedé bastante tocada, no por que me mandara un mensaje para felicitar a mi hija, sino por el hecho de que tenga la fecha de nacimiento. Al igual que la llamada al fijo nuevo de mi hermana, parece que es un modo de decirme que me tienen controlada y saben más de mi vida de lo que creo.

Tras esto último, esta mañana me he acercado a la policía para asesorarme y para ver si debía poner una denuncia al respecto. Me han dicho nuevamente que no la ponga, que no hay nada delictivo en que me llamen y que solo conseguiría (nuevamente) revelarlas más datos de los que ya puedan tener. Por otra parte, me ha dicho que seria más fácil si hubiera un parentesco, porque eso serviría como agravante, pero que ni siquiera puede meterlo dentro del apartado de violencia familiar, porque legalmente no tenemos filiación alguna, así que así se ha quedado el asunto, esperando la siguiente llamada, y casi rezando para que no le de por personarse en mi casa o algo por el estilo.

Ya no se como explicarlo, ni como hacerles entender que no quiero que formen parte de mi vida, que para mí son personas tóxicas que solo me dañan, y que las quiero lejos de mí, aunque creo que aunque lo lograran entender, harían caso omiso a mis palabras.

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2 comentarios en “Llamadas que no cesan

  1. ¡Qué situación más difícil¡ Es como vivir acosada. Lo siento de veras. No se que procesos mentales les lleva a actuar así contigo, ese es su problema y ¡vete a saber¡. Pero entiendo que vivir algo semejante sea muy perturbador y asuste, aunque sean como fuegos fatuos. Pienso a que a medida que te sientas mejor en ti misma y más fuerte su peso disminuirá. Se dice que la fuerza de hacernos daño es algo que nosotros le damos al otro. Como víctima de acoso, ya se que no es así de fácil. Un abrazo.

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