Memoria selectiva

Es curioso el funcionamiento de la memoria, como los recuerdos vienen y van de mi mente fuera de mi control, como puedo recordar cosas de cuando era muy pequeña, recordar imágenes de cuando yo gateaba incluso, y sin embargo otras, recuerdos duros, se han ido difuminando, como si mi propia cabeza los hubiera bloqueado con el fin de protegerme a mi misma del sufrimiento que me causa.

Desde bien pequeña puedo recordar olores, sonidos, imágenes, que hacen que aún hoy me estremezca al sentir lo que entonces significó para mí y me devuelven a ese lugar concreto, y me resulta confuso poder ver mentalmente imágenes que aún guardo de épocas en las que teóricamente no debería poder recordar por mi corta edad.

Puedo recordar ir gateando y sentarme en el quicio de una puerta entrecerrada, viendo lo que ocurría al otro lado de la misma, ver una gran discusión entre mi madre y un hombre corpulento, ver los golpes, oír los gritos, y el cerrar de la puerta de un portazo, estando yo detrás.

Puedo recordar con poco más de dos años el día en que mi hermano, recién nacido, entró en casa, puedo recordar poco después como alguien me sostenía sobre un globo hinchado, y me hacia botar, y me soltaba, recuerdo caerme de ese globo, caer contra una banqueta y hacerme una brecha en la cabeza, recuerdo ir en un taxi con una camiseta verde tapándome la hemorragia hasta llegar al hospital, recuerdo a la pediatra, una chica morena de pelo corto que cantaba mientras me cosía la herida, recuerdo la ausencia de mi madre entonces y su olor a tabaco cuando entró. Recuerdo llegar a casa y mirarme en el espejo la cicatriz con los hilos colgando, y recuerdo su tortazo, por “estropearle el día”. Yo no tenía aún tres años.

Puedo recordar de una forma completamente nítida el día de mi llegada al internado, con poco mas de tres años, junto a mi madre biológica, de su mano, en un coche rojo con un gran rayón en un lateral, acompañadas de un hombre muy alto y de mi hermana. Nos recibió una monja, en una entrada llena de palés, se fueron sin despedirse.

Son ejemplos de tantas cosas que vienen y van, pero que no desaparecen, sin embargo, hay partes de mi vida, que no soy capaz de recuperar, por mas que me esfuerce en tratar de hacerlo.

Recuerdo con 5 o 6 años, estar en una de las alas de internado, cerca de la capilla, sola, buscando a mi hermana, recuerdo llamarla por su nombre, sin recibir respuesta, recuerdo escuchar una risa que me recordaba a ella y empezar a moverme en esa dirección casi gritando su nombre. Recuerdo escuchar un sonido a mi espalda, recuerdo ver aparecer a un chico, uno de los mayores, que me daba verdadero pavor, porque todas las chicas del centro sabíamos lo que podía hacernos si nos encontraba solas, era su diversión, y no era ningún secreto. Recuerdo el cristal con el que me amenazó, del cual aun tengo una gran cicatriz en mi pierna, recuerdo empezar a llorar en silencio, por miedo, y en ese punto, sin más, mi memoria desaparece, el olvido se apodera de mi y no me permite recordar que ocurrió en ese momento. Lo siguiente que recuerdo es el cristal en mi cara, y su voz diciéndome que si decía algo ya sabía lo que iba a pasar, todo esto mientras me colocaba bien la ropa. No hace falta recordar más para saber que ocurrió en ese momento…

No son mas que unos pocos de los muchos recuerdos que tengo muy claros en mi mente, que aunque no los recuerde cada día, están ahí, pero me resulta frustrarte no poder controlar mi memoria, me hace sentir mal por no poder ser yo quien elimine el recuerdo si quiero, hace que sea consciente de que por mucho que intente saber todo lo que realmente pasó, hay gran parte de mi vida que siempre quedara oculta por la propia niebla que yo misma he generado para poder seguir adelante. No se si en estos casos, donde hay traumas y dolor, la mente genera recuerdos antes de lo que debería hacerlo, y del mismo modo elimina fragmentos de forma sistemática, pero aún siendo duro, espero que llegue el día en el que se desbloqueen y poder recordar las cosas de una forma lúcida.

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8 comentarios en “Memoria selectiva

  1. Pienso que en cada momento recordamos y tenemos acceso a lo que necesitamos para poder continuar y no destruirnos. No dudo que tu memoria te devolverá todos los recuerdos que necesites. Al menos es mi experiencia. De veras que Siento todo lo que viviste, no tengo palabras.

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  2. Una manera de auto protección es la “memoria selectiva”, que se bloquea en la juventud para no mirar atras cuando el yo niño ha sufrido tanto, pero a medida que se va madurando se va desbloqueando y depende de cada individuo como lo afronta para no dejar salir todos los demonios juntos…. siento todo lo que has tenido que pasar… me dejas sin palabras.

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  3. En un manglar, el más obscuro y tenebroso, un rayo de luz se filtra entre la densa vegetación, y crece la flor más bella que existe: la orquídea. Su belleza la distingue de las demás, de las phalaenopsis, o las cattleyas, por sus matices, sus texturas, su aroma, por su delicada singularidad.

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  4. He llegado hoy a tu blog. He leído 7u 8 posts del tirón.
    No sé ni qué decirte…
    En mi corazón hace tiempo que sembró el deseo de acogida, pero qué sé yo de una vida así? Nada de nada.
    Me siento tan ignorante.
    Quiero ayudar pero no sé cómo.
    Un abrazo enorme, no sé qué valor puede tener pero te lo mando igual.
    Te leo
    Estoy aquí
    Me duele mucho
    Y siento el sufrimiento en tu vida

    Perdón por mis palabras tan… pobres

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