Desconfiada

¿Como habría sido de crecer en una situación normal? Es una buena pregunta que nunca podré responder, y de la que me habría gustado saber la respuesta, para saber realmente en que me he convertido con el paso de los años. Lo expongo así porque no puedo diferenciar que rasgos son innatos en mi, que rasgos vienen marcados de forma genética, y vinculados a mi propia personalidad y cuales, por el contrario, son educacionales o adquiridos y moldeados por las vivencias y experiencias, y por lo tanto habrían podido ser diferentes de haber vivido de otro modo. Se que esta reflexión suena frívola e innecesaria, a fin de cuentas, que más da el que habría pasado si… si lo que importa es lo que sí existe, lo que en realidad es, sin embargo, para mí tiene gran importancia, porque muchas veces siento que ese pasado me ha robado parte de mi, y parte de mi forma de ser, o al menos de la forma en la que habría sido, manipulando la esencia de mi ser para transformarlo en lo que ahora soy, una persona desconfiada.

Pensarlo en frío es un poco atrevido, incluso temerario, porque dentro de la personalidad, la forma de ser y de actuar, se abarcan rasgos positivos y negativos, y sería muy tentador achacar todos los rasgos negativos o problemáticos de mi actitud al hecho de ser adoptada y de haber tenido una época dura en mi vida, quitándome así parte de la responsabilidad de las acciones y decisiones derivadas de ello, y sin embargo todo lo positivo ensalzarlo como propio, exponerlo como una victoria personal ante la adversidad, poniéndome en la cómoda posición de víctima con gran capacidad de superación, con una gran resiliencia. Sería muy fácil, pero ¿De que serviría cuando lo que trato es de hacer una autocrítica, un análisis personal y una sanación de mis heridas?

Tal vez sea una persona seria, dubitativa, desconfiada por naturaleza, dependiente y a la vez muy independiente… una mezcla explosiva que me hace ser muy inestable y poco constante, rasgos que por sistema se consideran negativos o poco agradables al menos, porque ¿Quien quiere tener a su lado a alguien de quien no consigue una confianza plena? y ¿A quien le gusta vivir desconfiando de forma sistemática y sin motivo aparente? Si, es una de mis características, es una parte de mí, no confío en la gente plenamente, aunque trato de hacerlo, trato de creer que soy importante para ese alguien, o al menos lo suficiente como para que no me hagan daño, y sin embargo siempre estoy pendiente de cuando me van a traicionar, de cuando me van a dar la puñalada, de cuando me van a abandonar, porque aún con el paso del tiempo sigo sin ser capaz de creer que sea apta para importarle a alguien. Y sí, hablo de aptitud.

Tengo unos buenos padres, nunca podría decir lo contrario de ellos, porque me lo han demostrado infinidad de veces, a los que les he hecho la vida imposible de forma consciente y voluntaria durante muchos años, y nunca me han dejado de lado ni me han recriminado ni reprochado nada, y aún hoy, es el día en el que no actúo con toda la libertad que quisiera o que debería, por miedo a decepcionares, a contrariarles, o a hacer las cosas de un modo diferente al que ellos me han enseñado a ser, por miedo a alejarlos de mi, por miedo a perderles, por miedo a enfrentarme a ellos. Ellos nunca me han inculcado esa forma de pensar, y en realidad, no pienso que esa situación se pudiera dar, en ninguno de los casos, por muy en desacuerdo que estuvieran con cualquiera de las decisiones que yo pudiera tomar, sin embargo, cuando tengo que tomar una decisión, o tengo que hacer algo, siempre pienso en lo que harían ellos, siempre necesito su aprobación, siempre la busco, y hasta que no la obtengo estoy nerviosa, esperando… Es un sin vivir, algo que no me agrada en absoluto, pero se que es así. Tal vez si hubiera tenido una niñez normal, una infancia que pudiera denominar feliz, con unos padres, habría crecido con mas confianza en mi misma, tal vez no tendría miedo a tomar decisiones, tal vez no seguiría escondiendo parte de mi vida a ellos por miedo.

Tengo un marido que se que me adora, que me lo demuestra cada día, que está conmigo siempre, y aún así le bombardeo constantemente con preguntas absurdas de las cuales se de sobra la respuesta, pero que necesito oírlas, porque me siento débil, me siento frágil ante el cariño y esas palabras me arropan, y me hacen sentir segura, pero necesito renovarlas constantemente. Se que me quiere, pero se lo pregunto, se que no me engaña, pero se lo pregunto, se que es feliz conmigo, pero se lo pregunto… Necesito esa parte de él, y él me la da, porque lo sabe y lo entiende, solo espero que no llegue un día en el que se canse.

Tengo pocas amigas, muy pocas la verdad, que se han ganado mi amistad a pulso, que al igual que a mis padres, las he puesto a prueba durante muchos años, y siempre han estado ahí, conmigo, entendiéndome, envolviéndome con su comprensión, y conmigo desde luego que se han ganado el cielo. Aún así, cuando noto algo diferente, una llamada en todo extraño, o largas para quedar… cualquier tontería, tengo tendencia a dudar, a pensar de que se han enfadado conmigo, que se están alejando de mí, y una vez más me siento débil, y me encierro en mi misma, protegiéndome del dolor.

Si, se que sueña extraño, pero el cariño me debilita, me hace sentir pequeña, y he huido de él durante años, refugiándome en relaciones altamente destructivas, basadas en el maltrato y la agresión, pues a lo largo de mucho tiempo, aprendí a crecer y a vivir sin ello, y a entender que el afecto era una muestra de debilidad, de torpeza, que darle mi cariño a alguien, por mínimo que fuera el gesto, era darle un arma con que podría hacerme daño, o destruirme si quisiera. Ha sido mucho tiempo en el que una palabra amable, de forma automática conseguía que me pusiera a la defensiva, que pensara que detrás de un acto de simpatía se hallaba la intención voluntaria de infligir dolor gratuito, alejando con ello de forma consciente y constante a las personas que han tratado de acercarse a mí, convirtiéndome de forma casi obligada en alguien de pocos amigos, y muy dependiente de las personas que me rodean. Ojala pudiera saber si de otro modo habría sido diferente.

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6 comentarios en “Desconfiada

  1. “Si de otro modo habría sido diferente…” ¡cuántas veces me he hecho esa pregunta sobre mi misma, mi vida¡ y ahora la hago sobre mi hija y me pregunto que es suyo propio de su individualidad, que es genética y donde estamos nosotros su familia. Siento que es una de esas preguntas que nos acompañan a así todos, sin respuesta.

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  2. Querida Nabi, tengo una respuesta: se llama supervivencia, si una persona ha recibido el peor maltrato de quienes están afectivamente mas cerca sobre todo en los primeros años de vida, (cuando no puedes racionalizar), te defiendes, si tienes fortaleza, desarrollando un espíritu de supervivencia que te lleva a huir de los afectos, a no apegarse a lo que te hace daño. Nos pasa a mucha gente.Sobre tus padres querría decir que probablemente les has proporcionado el mayor y mejor sentido a su vida, lo que no significa lo más fácil, sí me atrevería a decir lo que les ha demostrado a ellos mismos lo grandes humanamente que son. Por cierto, padres, amigas, pareja, algún mérito será tuya para tanto amor alrededor!

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