Mi espina, mi hermana (Parte 1)

Hoy quiero hablar de mi hermana, es algo que llevo tiempo intentando pero me veo desbordada, tanto por la cantidad que podría llegar a escribir, como por la profundidad de las heridas que aún siguen sangrando. No se muy bien por donde comenzar, como poder resumirlo, por lo que también lo haré en más de una parte, porque no encuentro el modo de poder simplificarlo tanto. Por el momento trataré de explicar lo mejor que pueda la situación que vivimos antes de las adopciones para poder entender su estado mental y las consecuencias posteriores en nuestra relación.

De los tres embarazos de mi madre biológica, estoy segura que el de ella fue el más complicado, siendo una madre adolescente, desamparada, en la calle, prostituyéndose y con adicciones, muy bien no podía salir. Como resultado mi hermana nació prematura, y según los informes médicos, con problemas de oxigenación. Como es evidente esa situación no era muy adecuada para un bebe, menos aún para uno que ya durante el embarazo y el nacimiento marcaba signos de necesitar una atención un poco más personalizada.

Durante toda la infancia fue el foco de la ira de mi madre biológica, sufrió todo tipo de agresiones, humillaciones, abandono y hambre. De una de esas agresiones sufrió una lesión en la cadera que la dejó coja de por vida.

Poco antes de mi nacimiento tuvo lo que ella siempre consideró la etapa más feliz de su vida. Mi madre conoció a mi padre biológico, y adopto a mi hermana como propia, dandole sus apellidos, y durante algún tiempo fueron una familia feliz, o al menos algo parecido. Pero esa felicidad duró muy poco tiempo, al quedar mi madre embarazada de mí, mi padre comenzó una relación paralela con otra mujer, que curiosamente era una hermana de mi madre biológica, mi propia tía. Mi madre se enteró de eso sobre la fecha de mi nacimiento, y fue entonces cuando rompió la relación con él, volviendo con ello los abusos que mi hermana había sufrido anteriormente. Su cabeza nunca ha funcionado de un modo habitual, porque su situación tampoco lo era, y ella relacionó mi nacimiento con la vuelta de los abusos, por lo que siempre me ha culpado a mi de todo, y eso ha sido algo que ha marcado nuestra relación desde siempre. Si con todo lo vivido hasta entonces no era suficiente, entonces ella tendría unos 7 u 8 años, y ahí comenzó también a ser violada por clientes de mi madre, que no mucho después comenzarían también conmigo, siendo directamente prostituidas por nuestra propia madre, algo que no cesó al ir al centro de acogida, porque durante los regresos que teníamos a su casa, la situación se seguía repitiendo.

Al entrar en el internado se rompió su mundo. Por algún motivo que no alcanzo a comprender, se quedo bloqueada en un punto anterior al ingreso, y es algo que siempre la persigue, condicionando incluso a día de hoy su vida.

En el internado la verdad que ella tuvo bastante suerte, era de las mayores, por lo que se pudo librar de muchos abusos , agresiones y violaciones, de las cuales ella me podía haber librado a mi, por ser su hermana, porque a los hermanos pequeños de los mayores nadie les tocaba, pero nunca lo hizo conmigo, incluso en más de una paliza ella misma participó. Yo era el foco mayor de su odio, de su rabia, porque para ella yo era la culpable de que nos encontráramos en aquella situación, y yo era incapaz de entender lo que ocurría. Aun así, yo la adoraba, era mi hermana mayor, y mi único referente en aquel lugar, porque a mi hermano lo llevaron a otro centro. De sus golpes aun tengo cicatrices, incluso tengo perdida de audición en un oído que me perforó. Nuestra convivencia no era la más idílica, desde luego.

Durante la primera acogida que tuvimos, su ira se intensificó más. Según me contó, aquella familia en realidad solo tenía intención de adoptar a mi hermano, que entonces era un bebé, y de ahí la devolución tan fugaz que sufrimos. Yo no se si eso es real, o solo fruto de su imaginación, pero en su mente era una realidad, por la que empezó a odiar también a mi hermano, por envidia. El nunca sufrió los abusos de mi madre, nunca fue violado por sus clientes, nunca tuvo que ver ni vivir lo que nosotras, y además, a él le querían y a ella no. Aún no queriendo ser adoptada no podía soportar esa situación de rechazo hacia ella, y la tomó también con mi hermano.

En la segunda acogida, actuaba como una hija ideal, recuerdo que desde el primer día les llamaba papa y mama, pero en cuanto se daban la vuelta trataba de arruinar todo, de organizar broncas y problemas, en los que ella quedar como una víctima. Una noche se cortó el pelo, y me culpó a mí, me quemó la pierna con una sartén, a mi hermano le clavo un bolígrafo en un brazo… Un paraíso. No se si aquello influyó en que volviéramos al centro, nunca me lo he querido plantear así, pero volvimos, y ella continuó empeorando.

Su única obsesión era una familia ideal, que hacia años había idealizado en su cabeza, y no era consciente de que esa idea no se materializaría, y menos aún con nuestra madre biológica, a quien ella veía como alguien completamente perfecta, y victima de todo. Ella me culpaba a mi, a mi hermano, a las cuidadoras, a los clientes, pero nunca a ella por fomentar y tolerar todo lo que pasaba con nosotros. Supongo que era demasiado para ella, y no es que no quisiera verlo, si no que realmente no podía, no creo que pudiera superarlo, como aún no ha superado tantas cosas.

Las visitas de mi madre era otra provocación a su rabia, durante el escaso tiempo que pasaba mi madre con nosotros, mi hermana se convertía en una hija modélica, tratando de convencerla de que eramos muy buenos y que nos llevara a casa, pero cuando esa situación tampoco ocurría, y mi madre se marchaba, una vez más sin nosotros, su odio hacía nosotros se intensificaba, y lo mismo ocurría durante los días que nos mandaban de vuelta a casa de mi madre. Yo no entendí nunca nada, era mi hermana, yo bebía los vientos por ella, y ella sin embargo me odiaba. Mucho tiempo invertí en tratar de agradar a la persona que yo tanto quería, aún con su odio y su indiferencia, trataba de que viera en mí algo agradable, para ver aunque fuera una muestra de afecto que nuca llegó

Cuando ya pasamos a tramites de adopción, me hicieron decidir a mí si ir juntos o separados, aunque en realidad me condicionaron bastante para tomar esa decisión. Por motivos obvios, no pidieron su opinión, porque no estaba en condiciones psicológicas suficientemente estables como para poder decir nada, pues su mayor objetivo era evitar que fuéramos adoptados por nadie, porque así aún tendríamos la opción de ser una familia, pero si eramos adoptados ya no habría vuelta atrás, y habría perdido todo a lo que ella aún se aferraba.

Muy a su pesar, mi hermano y yo fuimos llevados con dos familias, mientras que ella paso a otro centro, en el que permaneció hasta casi la mayoría de edad, cuando casi milagrosamente fue adoptada por otro matrimonio. Aunque temporalmente perdimos el contacto, lo recuperamos algo más tarde, complicando una vez más la extraña relación de odio-dependencia que siempre nos ha unido.

Anuncios

3 comentarios en “Mi espina, mi hermana (Parte 1)

  1. Hola Nabi, no soy psicóloga pero es como si tu hermana hubiera construido una realidad paralela para sobrevivir, y también creo que no puedes hacer nada, ni siquiera hacele ver que todo es una gran mentira, por que puede que sea más destructivo para ella enfrentarse a la realidad.Solo un buen profesional le puede ayudar, en mi opinión.Besos

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s