Mi nombre, mis apellidos, mi identidad

Hablo de derechos, y no los de los padres, sino de los de los niños. Derechos que son pisoteados, que son ignorados, que son olvidados, porque no entiendo la necesidad de cambiar de nombre a un niño. ¿Acaso importa si se llama Maria o Ana?

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Primera adaptación y miedo, mucho miedo 

Y de repente un día yo me encuentro allí, en casa de un matrimonio al que había visto en 3 o 4 ocasiones, que pretendían ser "mis padres", sin saber donde estaban mis hermanos, y sin saber si volvería a ver a mi madre biológica, a la que entonces, aun sabiendo gran parte de la verdad, no podía evitar sentir por ella una adoración, siendo yo incapaz de reconocer todo el daño que nos había hecho tanto por acción como por omisión.