Un nuevo rumbo

Una psicóloga les recomendó que tratasen de luchar por mí, incluso se debió de llegar a plantear la opción de, a través de la asistenta social, hablar con la familia que quería adoptar a mi hermano y reubicarnos de ese modo, respetando una especia de régimen de visitas entre hermanos para no perder el contacto, buscándole así solo un hogar a mi hermana.

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Ya os comenté que andaba buscando a la familia que nos tuvo en acogida a los tres juntos antes de ser adoptados por separado, y que conseguí contactar con ellos.

Etapas

Aunque parezca imposible, se aprende, y hay etapas buenas, en las que todo es maravilloso y nos olvidamos por completo de la carga que arrastramos, pero también las hay no tan buenas, y algunas tan malas en las que creemos que todo lo avanzado por el camino ha desaparecido.

¿Y si me olvido de ti o de mi?

Ahora respiro y pienso, ¿No es eso precisamente lo que quería? ¿Olvidar el pasado y vivir como si aquella época nunca hubiera existido? ¿Seguir adelante sin sombras, sin ataduras, sin recuerdos? Y ahora me siento confusa, porque la situación me causa un desconcierto total, me siento tan débil, tan frágil, tan sumamente pequeña, como si perdiera parte de mi esencia, de mi misma, con este pequeño hecho, como si lo que una vez creí imposible, lo que pensé que sería liberador, ahora me apresara, me ahogara poco a poco. Siento la culpa en mis hombros, la gran culpa del olvido, de la dejadez, de la indiferencia. ¿Como saber cuando es correcto el camino que tomamos? ¿Como saber si un día me mirare al espejo y diré, ya no soy yo, no me identifico con aquella niña que tanto he arrastrado?